jueves, 3 de diciembre de 2009

EL DUOPOLIO TELEVISIVO…“un peligro para México”.


El poder sobre las masas radica en el control de sus mentes. La fuerza y la represión, son “correctivos extraordinarios”. En la historia de la humanidad, el control de los pueblos ha estado en manos de las iglesias. “El poder de Dios siempre ha sido más grande que el del Cesar”.


En México desde el tiempo colonial la iglesia mantenía el control de los pueblos indígenas, que representaba la gran masa. En el siglo XIX, después de la Independencia, la Iglesia Católica emprendió una ardua lucha, no solo por mantener sus canonjías económicas y políticas coloniales, sino quiso apoderarse de gran parte del poder, ahora en manos de los criollos metidos en la construcción de "su país".


Su alianza con los criollos conservadores derivó en una lucha frontal en contra de los criollos liberales. En el siglo XIX, al pueblo se le controlaba desde el pulpito y el confesionario. A través del sermón y la confesión, la iglesia tenía el pulso y el control social, podía llegar hasta la intimidad de los ciudadanos.


Benito Juárez y las Leyes de Reforma pusieron fin a esta situación de abuso. Se separó el poder civil del religioso y se delimitó el poder a la iglesia. Esto motivó "la Guerra de Reforma”, en la que al perder la lucha política los conservadores, la llevaron al plano militar. Nuevamente vencen los liberales y los conservadores apoyados por la iglesia piden apoyo a Francia y se produce la invasión francesa.


La historia se repite, ahora el “verdadero poder” lo tiene la televisión que llega a lo más profundo de la psique del mexicano. La televisión controla al país, lo des-informa, lo embrutece, lo maleduca, lo enajena y lo vulgariza. El poder de la televisión en México es totalmente desmedido y desproporcionado. El gobierno, los políticos, las iglesias, le rinden pleitesía y mansamente se sujetan a sus malignos intereses.


El duopolio se encuentra desbordado y no hay nadie quien lo pare. Lo mismo es capaz de poner a un hombre en la presidencia, que crear una luminosa estrella de la noche a la mañana. Pude destruir toda una vida de trabajo y honradez, que hacer de un malandrín un icono social. Su poder es tal, que el hombre más rico del mundo (Slim) no le dejan tener su canal de televisión abierta.


Las televisoras no solo se han apoderado del mundo de la política, como pulpos se han extendido a otros negocios más lucrativos como el juego de asar, los bancos, el deporte profesional, los impresos, tiendas de electrodomésticos, palenques y ferias, etc., etc. Su voracidad no tiene límite.


El punto es el “extraordinario poder” que tienen las televisoras para poner a un pueblo y su gobierno a los pies de sus mezquinos intereses. El mayor daño que le hacen al pueblo y a la nación, no es en el plano político, dado que la política es un chiquero de todos conocido. De modo que sea quien sea, gane quien gane…el pueblo siempre pierde.


El gran daño es el embrutecimiento, la pérdida de la conciencia y la identidad cultural, los valores tradicionales, la ignorancia en la que hunden diariamente al pueblo. Son las televisoras las que imponen “sus valores y sus principios”. Mantienen a través de su programación, una campaña permanente de vulgarización, bajeza, perversión y estupidez a los niños, jóvenes y adultos. Cada edad tiene “sus programas” y la gente ahora “piensa, habla, siente y actúa”, como en las telenovelas, los noticieros y los programas de “diversión”. Quien EDUCA en México es la televisión, la SEP, en el mejor de los casos trata ineficientemente de “instruir” a un pueblo embrutecido e ignorante.


El duopolio televisivo es “un peligro para México”. Su poder crece en la medida que los políticos no tienen credibilidad y representatividad. El vacío de poder, por la ausencia del Estado de Derecho le da, día a día, más poder al duopolio. Por esta razón la televisión se encarga todos los días de destruir, desacreditar y degradar a las pocas personas y las instituciones que se oponen a este gran peligro. La mayoría: políticos, empresarios, iglesias y sociedad civil organizada…sumisamente se cobijan bajo su patética y nefasta sombra protectora.





sábado, 14 de noviembre de 2009

LA VIDA MODERNA… desolación y vacío.


Gracias a “la modernidad”, que nos es más que: “el libre mercado, las sociedades anónimas, las corporaciones trasnacionales, la tecnología, la publicidad, al consumismo, el individualismo, a la cultura desechable y chatarra”, somos una sociedad vacía y desolada.

 
Sin los valores humanos perennes, todo se vuelve una “mercancía”. Todo es rentable, negociable y vendible. Las personas y familias ya no tienen un “proyecto de vida” sustentado en la virtud, la bondad, la justicia. Actitudes milenarias que tuvieron todos los pueblos del mundo hasta “la Revolución Industrial” y la expansión del pensamiento judeo-anglosajón por medio de cañones y bayonetas por todo el planeta.

 
El mundo se empezó a “modernizar” con la creación del proyecto estratégico de dominación llamado Estado Unidos de Norteamérica. Con este proyecto nació (en la practica) el concepto de “país”, democracia, partidos políticos, iniciativa privada, derechos individuales, productos desechables, chatarra y consumismo, “mundo libre de tradiciones y costumbres”. La nueva forma de organización social se sustenta en el supuesto que la trascendencia y felicidad de seres humanos y sociedad, radica en la producción y consumo, en acumular la riqueza por la riqueza misma. Que la vida humana y la organización social encuentran su “realización plena” en el mundo material, la riqueza y el consumo. La “Libertad” como imperativo para que el dinero, el comercio, la banca y el sistema financiero actúen impunemente contra todo lo milenariamente establecido hasta llegar al libertinaje financiero, pasando por encima de los seres humanos, las familias, los pueblos, las naciones y el planeta mismo.

Los pueblos, antes imperios, reinos, federaciones, sultanatos, gracias a la modernidad se convirtieron en “países democráticos”, en donde el Mercado de las pautas y los lineamientos para encontrar “el progreso y el bienestar”. El dinero, el comercio, la mega producción y el consumo de todo, se ha convertido en el objetivo de los países, las empresas, las familias y las personas.

 
Todo se ha mercantilizado, todo: La agricultura, desde los monocultivos industrializados hasta el acaparamiento en un mercado global. La alimentación, desde la siembra y producción hasta el procesamiento y comercialización. La salud, desde la producción de los medicamentos hasta los servicios clínicos y hospitalarios. La educación, desde la construcción de edificios, producción de libros y material escolar, la alimentación que se da en las escuelas, hasta su privatización. La organización social a través de: los partidos políticos, las cámaras de comercio, las cámaras de la industria. El deporte, desde el amateur hasta el profesional, El esparcimiento y el entretenimiento. El arte. Las iglesias. Los servicios públicos. Todo es un medio para hacer dinero. El objetivo ya no es solucionar una necesidad a través de un producto o servicio, sino hacer negocio por el negocio, aunque sea creando nuevas necesidades superfluas.

 
La Modernidad no es más que la destrucción de las milenarias formas de vivir de los pueblos, cimentadas en proyectos de carácter espiritual y con una visión humanista del mundo y la vida. Civilizaciones como la egipcia, mesopotámica, china o anahuaca, duraron decenas de siglos y en algunos casos milenios en su “ruta de desarrollo humano” trabajando y exaltando los valores perennes. La Modernidad, no lleva ni tres siglos y esta llevando a la destrucción planetaria a todas las formas de vida, comenzando con la humana.
La Modernidad representa la depredación del planeta, la explotación y embrutecimiento de los seres humanos…todo, por hacer dinero para un puñado de personas y corporaciones que han hecho del planeta y de los pueblos del mundo, su campo de experimentación. La Modernidad se basa en la injusticia y en la irracionalidad, en donde un puñado de seres humanos posee casi toda la riqueza planetaria y una gran mayoría de seres humanos sobreviven en la miseria. En donde una quinta parte de los habitantes del planeta viven en la opulencia y el despilfarro, y cuatro quintas partes carecen de lo mínimo necesario. Y paradójicamente esa quinta parte de humanos, viven “individualizados” en la desolación y en el vacío.

Los seres humanos estamos solos y desprotegidos. La Modernidad representada por “Los Mercaderes”, se ha apropiado de los gobiernos de los países poderosos y en general, de todos los gobiernos del mundo. La Modernidad y los Mercaderes a través del dinero y sus poderosas presiones, hace que los gobiernos y los políticos hagan lo que conviene a sus intereses. El interés privado esta por encisma del interés público y el bien común de la humanidad.

 
De esta manera, los seres humanos atrapados en la Modernidad, luchan por sobre vivir en un ambiente hostil y agresivo. Ya no tienen en sus manos la posibilidad de trabajar, por ellos mismos, para lograr el sustento. Los Mercaderes y la Modernidad, les han quitado el trabajo y ahora ellos son los únicos que pueden, gracias a sus capitales y tecnologías, crear las “fuentes de empleo”.

 
Los Mercaderes y la Modernidad a través de la tecnología no han suplantado la mano de obra, solo la han hecho prescindible. Le han expropiado al trabajador los conocimientos y lo han convertido en una máquina humana, barata y reemplazable. Es más que ostensible que, para los mercaderes y el Mercado, el generar pobreza es un buen negocio.

 
Los Mercaderes y la Modernidad han hecho de los seres humanos, zombis sin pensamientos, sentimientos, ideales, creencias y convicciones. La vida del ser humano y su familia “moderna” es por tanto, vacía y desolada. No tiene la fortaleza de una visión sagrada del mundo y de la divinidad de la vida. No existe para ellos una conciencia superior, una realidad ulterior. Solo tienen el “aquí y el ahora”. Entendiendo por esto: el desempleo, la miseria, la desolación y el vacío: en síntesis, la frustración.

 
Por el contrario. El ser humano: “tradicional y primitivo”, tiene todo…porque no tiene nada. Posee la fuerza del Espíritu y la certeza milenaria de que la trascendencia de la vida material se encuentra en el plano del desarrollo espiritual.

 
Los pueblos primitivos que viven en el Espíritu, nada les pueden quitar. Saben que nada del mundo material les pertenece y que nada se pueden llevar, que la vida es muy corta y que no se pueden aferrar a nada. Absolutamente a nada material. Por el contrario, las sociedades “Modernas” viven atrapadas en el mundo material y de ahí deviene su miseria y con ello se entiende la desolación y el vacío en el que viven.












LA VIDA MODERNA… desolación y vacío.



Gracias a “la modernidad”, que nos es más que: “el libre mercado, las sociedades anónimas, las corporaciones trasnacionales, la tecnología, la publicidad, al consumismo, el individualismo, a la cultura desechable y chatarra”, somos una sociedad vacía y desolada.

Sin los valores humanos perennes, todo se vuelve una “mercancía”. Todo es rentable, negociable y vendible. Las personas y familias ya no tienen un “proyecto de vida” sustentado en la virtud, la bondad, la justicia. Actitudes milenarias que tuvieron todos los pueblos del mundo hasta “la Revolución Industrial” y la expansión del pensamiento judeo-anglosajón por medio de cañones y bayonetas por todo el planeta.

El mundo se empezó a “modernizar” con la creación del proyecto estratégico de dominación llamado Estado Unidos de Norteamérica. Con este proyecto nació (en la practica) el concepto de “país”, democracia, partidos políticos, iniciativa privada, derechos individuales, productos desechables, chatarra y consumismo, “mundo libre de tradiciones y costumbres”. La nueva forma de organización social se sustenta en el supuesto que la trascendencia y felicidad de seres humanos y sociedad, radica en la producción y consumo, en acumular la riqueza por la riqueza misma. Que la vida humana y la organización social encuentran su “realización plena” en el mundo material, la riqueza y el consumo. La “Libertad” como imperativo para que el dinero, el comercio, la banca y el sistema financiero actúen impunemente contra todo lo milenariamente establecido hasta llegar al libertinaje financiero, pasando por encima de los seres humanos, las familias, los pueblos, las naciones y el planeta mismo.


Los pueblos, antes imperios, reinos, federaciones, sultanatos, gracias a la modernidad se convirtieron en “países democráticos”, en donde el Mercado de las pautas y los lineamientos para encontrar “el progreso y el bienestar”. El dinero, el comercio, la mega producción y el consumo de todo, se ha convertido en el objetivo de los países, las empresas, las familias y las personas.


Todo se ha mercantilizado, todo: La agricultura, desde los monocultivos industrializados hasta el acaparamiento en un mercado global. La alimentación, desde la siembra y producción hasta el procesamiento y comercialización. La salud, desde la producción de los medicamentos hasta los servicios clínicos y hospitalarios. La educación, desde la construcción de edificios, producción de libros y material escolar, la alimentación que se da en las escuelas, hasta su privatización. La organización social a través de: los partidos políticos, las cámaras de comercio, las cámaras de la industria. El deporte, desde el amateur hasta el profesional, El esparcimiento y el entretenimiento. El arte. Las iglesias. Los servicios públicos. Todo es un medio para hacer dinero. El objetivo ya no es solucionar una necesidad a través de un producto o servicio, sino hacer negocio por el negocio, aunque sea creando nuevas necesidades superfluas.


La Modernidad no es más que la destrucción de las milenarias formas de vivir de los pueblos, cimentadas en proyectos de carácter espiritual y con una visión humanista del mundo y la vida. Civilizaciones como la egipcia, mesopotámica, china o anahuaca, duraron decenas de siglos y en algunos casos milenios en su “ruta de desarrollo humano” trabajando y exaltando los valores perennes. La Modernidad, no lleva ni tres siglos y esta llevando a la destrucción planetaria a todas las formas de vida, comenzando con la humana.

La Modernidad representa la depredación del planeta, la explotación y embrutecimiento de los seres humanos…todo, por hacer dinero para un puñado de personas y corporaciones que han hecho del planeta y de los pueblos del mundo, su campo de experimentación. La Modernidad se basa en la injusticia y en la irracionalidad, en donde un puñado de seres humanos posee casi toda la riqueza planetaria y una gran mayoría de seres humanos sobreviven en la miseria. En donde una quinta parte de los habitantes del planeta viven en la opulencia y el despilfarro, y cuatro quintas partes carecen de lo mínimo necesario. Y paradójicamente esa quinta parte de humanos, viven “individualizados” en la desolación y en el vacío.


Los seres humanos estamos solos y desprotegidos. La Modernidad representada por “Los Mercaderes”, se ha apropiado de los gobiernos de los países poderosos y en general, de todos los gobiernos del mundo. La Modernidad y los Mercaderes a través del dinero y sus poderosas presiones, hace que los gobiernos y los políticos hagan lo que conviene a sus intereses. El interés privado esta por encisma del interés público y el bien común de la humanidad.


De esta manera, los seres humanos atrapados en la Modernidad, luchan por sobre vivir en un ambiente hostil y agresivo. Ya no tienen en sus manos la posibilidad de trabajar, por ellos mismos, para lograr el sustento. Los Mercaderes y la Modernidad, les han quitado el trabajo y ahora ellos son los únicos que pueden, gracias a sus capitales y tecnologías, crear las “fuentes de empleo”.


Los Mercaderes y la Modernidad a través de la tecnología no han suplantado la mano de obra, solo la han hecho prescindible. Le han expropiado al trabajador los conocimientos y lo han convertido en una máquina humana, barata y reemplazable. Es más que ostensible que, para los mercaderes y el Mercado, el generar pobreza es un buen negocio.


Los Mercaderes y la Modernidad han hecho de los seres humanos, zombis sin pensamientos, sentimientos, ideales, creencias y convicciones. La vida del ser humano y su familia “moderna” es por tanto, vacía y desolada. No tiene la fortaleza de una visión sagrada del mundo y de la divinidad de la vida. No existe para ellos una conciencia superior, una realidad ulterior. Solo tienen el “aquí y el ahora”. Entendiendo por esto: el desempleo, la miseria, la desolación y el vacío: en síntesis, la frustración.


Por el contrario. El ser humano: “tradicional y primitivo”, tiene todo…porque no tiene nada. Posee la fuerza del Espíritu y la certeza milenaria de que la trascendencia de la vida material se encuentra en el plano del desarrollo espiritual.


Los pueblos primitivos que viven en el Espíritu, nada les pueden quitar. Saben que nada del mundo material les pertenece y que nada se pueden llevar, que la vida es muy corta y que no se pueden aferrar a nada. Absolutamente a nada material. Por el contrario, las sociedades “Modernas” viven atrapadas en el mundo material y de ahí deviene su miseria y con ello se entiende la desolación y el vacío en el que viven.



sábado, 17 de octubre de 2009

LA DICTADURA DEL CULTO AL BECERRO DE ORO


El “ser humano” actual, apenas tiene 40 mil años en el planeta. De ellos, los primeros 30 mil, se la pasaron en calidad de nómadas-recolectores-cazadores. Fue hasta hace 10 mil años que al inventar la agricultura se hizo sedentario e inició los procesos de civilización a través del desarrollo de las potencialidades humanas.

Las civilizaciones “Madre” crearon a través del tiempo, eficientes métodos y sistemas para resolver los problemas materiales de la “sobre vivencia”, para inmediatamente pasar a resolver el desafío de “la trascendencia” de la existencia en el plano espiritual.

De esta manera se pasó del cultivo intensivo de las plantas a través de métodos de irrigación, domesticación y cría de animales, pasando por sistemas constructivos, transformación de productos vegetales, animales y minerales para resolver necesidades de vestido, iluminación, preservación de alimentos y semillas y un largo etcétera. Hasta llegar a darle significados muy complejos, abstractos y profundos a la existencia. Lo sagrado y lo divino del mundo y la vida encontraron, en todas las civilizaciones “Madre” el punto más elevado y luminoso de la pirámide de desarrollo humano.

Metafóricamente el ser humano, en su evolución, ha venido luchando contra la oscuridad, entendida como la ignorancia, contra la inercia de la materia que arrastra al ser humano a los abismos de la estupidez humana. Justamente esta es la “condición humana”, la incapacidad, la ignorancia, la degradación. Tomar conciencia de estas limitaciones y actuar en consecuencia para superarlas, es lo que le da sentido la existencia. Porque sí los seres humanos fuéramos “perfectos”, seríamos “ángeles y la tierra sería el paraíso”.

De modo que “esta condición” de nuestra “naturaleza imperfecta”, ha estado presente desde el origen de los tiempos humanos. La parábola de “Caín y Abel” se mantiene en el tiempo y el espacio. Es un drama perenne y universal, que permite que el ser humano se “auto determine” a través de las decisiones que toma y los actos que ejecuta en su vida. A través de la conciencia y el desarrollo de su espiritualidad, se eleva y trasciende. O a través de su inconsciencia, embrutecimiento y enajenación, se precipita en los abismos de la degradación.

Trascender espiritualmente y elevarse, es lo más difícil y representa el desafío más importante de la vida. Simbólicamente la materia que contiene “el soplo divino de conciencia espiritual”, es arrastrada por las fuerzas gravitacionales que atrapan a la materia y la precipitan a “la nada”. En cambio, la degradación y enajenación es lo más “natural, cómodo y sencillo”. Sin ningún “esfuerzo”, solo abandonándose, “dejándose ir”, los actos y sentimientos sin la fuerza ascendente del Espíritu, degradan al ser humano hasta convertirlo en una bestia depredadora de sus congéneres y del medio ambiente.

De esta manera, simbólicamente podemos decir que los seres humanos desde el principio de los tiempos están expuestos al “culto al desarrollo del Espíritu”, o al “culto al Becerro de Oro”. Espíritu y materia como un par de opuestos complementarios que se transforman en un tercero, diferentes a los dos que lo formaron, es decir, -el ser humano-. Los sabios toltecas del Anáhuac resolvían este drama con el “camino del guerrero”, al encarnar al Quetzalcóatl en una personal e íntima Batalla Florida. Es decir, equilibrar en perfecta armonía –en la vida diaria- el quetzal (símbolo del Espíritu) y el cóatl, la serpiente como símbolo de la materia (Quetzal-cóatl).

Durante la mayor parte del tiempo histórico del la humanidad, las civilizaciones “Madre” inclinaron la balanza en la búsqueda de la trascendencia de la existencia. Muchos los caminos, variados los “maestros o avatares”, pero un solo destino: “liberar el Espíritu de la materia”.

Sin embargo, la parte oscura del rostro humano ha estado presente desde siempre. El culto a la materia y la irresponsabilidad existencial han prevalecido en las acciones humanos, desde los tiempos de las cavernas hasta nuestros días.

“La verdadera historia de la humanidad” nos enseña, que aquellas personas que se han inclinado por el lado oscuro y material del mundo, han mantenido un permanente esfuerzo por ganar “su batalla”. En otro ensayo titulado “El Mito de la Modernidad” he tratado este tema con detalle. La idea es que estas personas que se inclinan por el lado oscuro y la materia, simbólicamente les hemos llamado “los mercaderes” y a la obsesión por el atesoramiento le hemos llamado metafóricamente “el culto al Becerro de Oro”.

Pues bien, “los mercaderes” y su perverso culto por el “Becerro de Oro” fueron controlados y sujetos por los poderes de las antiguas civilizaciones. Para el caso de la nuestra, la anahuaca, los “pochetcas” de Tlatelólco, fueron “controlados” en sus excesos de poder por los mexicas de Tenochtitlán. El punto es que cuando una persona acumula desproporcionadamente más bienes que los demás, no puede tener ni ejercer poder o privilegios sobre los individuos y la comunidad. El comercio es por su naturaleza un acto inmoral y se convierte en “un mal necesario”, dado que implica un acto de abuso sobre el que produce y el que compra. El comercio desde tiempos inmemoriales y en todas las civilizaciones antiguas, era un acto de poco valor social, muy vigilado, perseguido y castigado por sus excesos.

El Estado tenía el control total del pueblo y su responsabilidad era buscar las condiciones apropiadas para su desarrollo material y fundamentalmente espiritual. Para comprender este punto, solo basta conocer las “grandes obras” de las civilizaciones “Madre”, y en general, todas estaban encaminadas a la parte espiritual. Los “mercaderes” y el Mercado –en los periodos de esplendor- no poseían un gran mérito social y estaban totalmente controlados, sin “libertad” y con las leyes opresoras de su libertad para mercar impunemente”.

Los “mercaderes” iniciaron una lucha por la “libertad” en contra del Estado y desarrollaron una estrategia para destruir las milenarias formas de gobierno y organización social, así como las antiguas religiones, las filosofías, las formas y elementos culturales de los pueblos. Cambiar el sentido original de la existencia y modificarlo para venerar libertinamente y sin restricciones el culto al Becerro de Oro, es decir, cambiar la “tradición” por la “modernidad”.

Todo comenzó en Europa en la Edad Media, se perfiló con la invasión de América. Siguió con la creación del “primer país” del mundo. En efecto, en 1776 se concretó finalmente el proyecto e inició la lucha del Mercado contra el Estado. Se buscó “La Libertad” individual para mercar ilimitadamente apoyados por la democracia, que es el sistema por el cual los dueños del dinero gobiernan a los pueblos a través de los políticos. Siguió Francia y después los reinos europeos, derrocando a las monarquías para imponer “las repúblicas democráticas del Becerro de Oro”. La “Modernidad” nació como un proyecto estratégico global en Estados Unidos, pasó a Europa y después se desbordó por todo el mundo. Desde la toma de la Bastilla hasta la invasión a Irak, todo ha sido una misma estrategia global, primero tuvo su centro en Londres y ahora en Wall Street.

Los “mercaderes”, su culto e ideología, han creado dogmas ideológicos para sustentar su visión y dominio del mundo. Dogmas como: La evolución humana es lineal. La modernidad y la democracia son las creaciones humanas más elevadas. La ciencia y la tecnología son las que determinan la verdad del mundo y la vida. La espiritualidad y la religión son cosas caducas, de ignorantes y retardatarios. Todo lo pasado es por fuerza “primitivo”. El “éxito humano” se mide por la capacidad de dominar, transformar y explotar a la Naturaleza. El vértice superior del desarrollo material es “la liberación de la energía de la materia”, es decir, la fusión nuclear. La razón de la vida se encuentra en la explotación de los seres humanos y la Naturaleza, para acumular riqueza y poder.

Toda esta locura nos ha llevado a vivir uno de los momentos más críticos, no solo de la especie humana en estos 40 mil años, sino del propio planeta, que teniendo aproximadamente 5 mil millones de vida, en los últimos 50 se esta viendo amenazado por nuestra equivocada forma de vida impuesta por los “mercaderes”.

En efecto, la especie humana esta viviendo un momento de crisis global, como tal vez solo fue afectada por las glaciaciones y fenómenos naturales de dimensión planetaria. Nunca como ahora existen tal cantidad de habitantes, y nunca como ahora existen tanta pobreza, hambre e injusticia.

Lo único que tiene el ser humano para enfrentar los retos de su existencia, tanto de índole material como espiritual, es la inteligencia y la capacidad de trabajar y la sensibilidad para trascender la existencia. Los “mercaderes”, el Mercado y el culto al Becerro de Oro, han logrado, no solo someter y reducir al Estado, dejándole la tarea de administrador y policía, sino que, fundamentalmente han logrado quitarle al ser humano la posibilidad de trabajar, y ha logrado, especialmente con los medios masivos de comunicación, enajenarlo y embrutecerlo para amputarle la primigenia y esencial necesidad de, a través de la sensibilidad e inteligencia, encontrar la oportunidad de trascender espiritualmente la existencia material.

En efecto, el ser humano de todo el mundo, antes del dominio totalitario de los “mercaderes” podía, gracias a su cultura e inteligencia: trabajar y con ello asegurar su subsistencia material. Y con su sensibilidad y creatividad, encontrar a través de la tradición y la religión ancestral, darle un significado a su vida, trascendiéndola en el plano espiritual.

Sin embargo, el ser humano “moderno”, que ha quedado indefenso en el mundo de los “mercaderes”, ahora se le ha expropiado la posibilidad de trabajar. Son los dueños del dinero y la tecnología los que ahora le ofrecen mezquinamente un puesto de trabajo. Ya no puede, por él mismo, y a través de su cultura y la naturaleza satisfacer las necesidades materiales de subsistencia de su familia. Ahora tiene que “buscar trabajo” y tocar mansa y humildemente la puerta de los “mercaderes”, para que como limosna, tenga la oportunidad de ganarse la vida con un trabajo mal pagado, sin garantías y prestaciones. Ahora son “los mercaderes” los que con sus capitales y tecnologías tienen el control del trabajo a través de crear, de acuerdo a sus intereses, las fuentes de empleo.

El “trabajador tradicional” era poseedor de un conocimiento y una maestría que generalmente había sido heredado por la comunidad y la familia. Él era dueño, creador y recreador de sus instrumentos y tecnologías de trabajo. La producción, reproducción y consumo, en general, era de tipo familiar. Fuera en el campo, la aldea o las pequeñas ciudades.

Fueron los “mercaderes” a través de la Revolución Industrial, quienes destruyeron el núcleo familiar de producción-reproducción y consumo. Secuestraron a los hombres y niños para llevarlos a las fábricas, minas y talleres, encadenándolos a la línea y la producción en serie. Los “mercaderes enajenaron el trabajo y convirtieron al “trabajador” en un esclavo salarial.

El “trabajador moderno” es un ignorante. Los “mercaderes” a través del desarrollo tecnológico han hecho que pierda el conocimiento de los procesos de producción. Es más un robot que un ser humano. La producción en línea lo hace prescindible e insignificante, porque siempre en la puerta de la fábrica hay 20 personas que piden su trabajo en donde no se necesita conocimiento y experiencia. La tecnología en manos de los “mercaderes” no ha desplazado al ser humano en la producción, solo lo ha hecho insignificante y ha reducido el costo de “la mano de obra”, que ya no requiere conocimientos específicos y experiencia. El trabajador ha sido desposeído de sus conocimientos y por ello se encuentra indefenso y sin “valor”.

Y en el aspecto espiritual ha sido totalmente enajenado y embrutecido. Lejos de los valores familiares y comunitarios. Empantanado en los “valores comerciales de los mercaderes”. Ausente en una práctica religiosa/espiritual. Atrapado en la dinámica del individualismo, la violencia y el consumismo, el ser humano “moderno” se aniquila a sí mismo en la desolación y en la anestesia existencial.

Ahora en vez de buscar la trascendencia busca el consumo. En vez de luchar por ser educado se entrega a ser vulgar y soez. La bajeza y la degradación han suplido la sana diversión y al entretenimiento. Todo se encuentra en la televisión y todo gira sobre el dinero. Desde la niñez, por medio de “la instrucción para el trabajo” en las escuelas y la educación en “valores comerciales” a través de la televisión, el poder del dinero formará los anhelos existenciales de consumo.

El ser humano moderno encuentra la trascendencia en los distractores-consumo que le impone la dictadura del culto al Becerro de Oro. El deporte comercial, la farándula artística comercial, la moda, el ocio en tecnología, el alcohol, las drogas. Los “mercaderes”, como ningún otro poder en la historia de la humanidad, han logrado el control del subconsciente de los seres humanos a través de los medios masivos de comunicación. Nunca antes, tantas personas de diferentes partes del mundo, pueden “ver-escuchar-recibir”, al mismo tiempo un mensaje directo o subliminal. Al destruir los valores ancestrales de la cultura popular, el ser humano queda indefenso y vulnerable a los ataques a sus valores, sus tradiciones y costumbres. Es decir, a la esencia de su ser y de su hacer.

El punto de esta reflexión es clarificar la condición que existe en la vida del ser humano “moderno”, atrapado en la dictadura de los “mercaderes”, así como el poder global que han adquirido sobre el Estado y la percepción del mundo y la vida.

El “ser humano moderno” ha perdido la capacidad de trabajar y satisfacer las necesidades familiares y personales de subsistencia material. Atrapado en las grandes ciudades, en el consumo, la ignorancia y el embrutecimiento. El trabajo, que es esencial al ser humano, ha sido apropiado por los “mercaderes”, quienes son los creadores de las fuentes de empleo a través de poseer los capitales y la tecnología.

La riqueza planetaria se ha concentrado en un puñado de familias y empresas, que actúan coordinadamente a través de “carteles” de explotación. Doblegando a los Estados y poniéndolos a su servicio, pasando encima de las leyes, los derechos y la vida de miles de millones de personas y decenas de países.

Todo esto lo han logrado a través de la destrucción de la sabiduría ancestral manifiesta en los diferentes modelos de organización, administración, producción, tradiciones, usos y costumbres, en síntesis, en la destrucción de la cultura de los pueblos, en las antiguas religiones. Erradicando a través de la ignorancia, enajenación y embrutecimiento, la primigenia y esencial necesidad humana de darle significado a la vida y encontrar su trascendencia en el plano espiritual.

El “ser humano moderno” esta atrapado en dos grandes felonías de los “mercaderes”: la imposibilidad de trabajar para satisfacer sus necesidades de subsistencia material, condenándolo a la miseria material. Y la imposibilidad de satisfacer su necesidad de trascender la vida en el plano espiritual, condenándolo a la miseria espiritual.

Ignorante y embrutecido subiste en los cinturones de miseria de un mundo caníbal urbano, luchando sin armas (la inteligencia y el conocimiento), por un puesto de trabajo. Vive en medio una “realidad” saturada de productos chatarra y de lujo, al cual él se aferra para darle sentido a su vida.

Enajenado y anestesiado el “ser humano moderno” busca trascender su vida a través del dinero, el consumo y el “poder del tener”. Y entre más tiene, más vacío y desolado se siente. Porque la frustración existencial en el “ser humano moderno” es igual entre pobres y ricos. El vacío esta llenado todos los espacios y “la nada esta acabando con todo”. Los “mercaderes” y el Mercado han impuesto brutalmente la dictadura del culto al Becerro de Oro.

sábado, 29 de agosto de 2009

EL APOCALÍPSIS HA LLEGADO


El gobierno panista de Felipe Calderón, que llegó al poder de manera poco clara y con el apoyo abierto de los grupos de poder económicos y de Fox, ha demostrado su incapacidad no solo para gobernar, sino para diagnosticar y enfrentar estratégicamente los grandes problemas globales y nacionales de nuestro tiempo. De mal en peor, de error en error, Calderón se mueve en una pequeña pero sólida esfera de poder. En la que poco entra del exterior y muy poco sale al exterior.


La falta de experiencia de los “panuchos” para gobernar, administrar, engañar y robar, ha sido más que ostentosa desde los tiempos foxistas. Por eso el votante les ha dado la espalda, pues como dice el viejo dicho “paquistaní”, más vale mafioso prisita conocido que panucho por conocer… Más allá de la mediocre y mezquina vida política del “México criollo” democrático, moderno y globalizador.


Los ciudadanos de este país neo-colonial estamos viendo aterrorizados, como caminamos a marchas forzadas a un estallido social, mientras los usurpadores del poder político y los ancestrales dueños del poder económico: “o no se quieren dar cuenta o no les importa” la catástrofe social, económica y ambiental que empezamos a sufrir en algunos puntos del país.


En efecto, el sistema político esta totalmente empantanado en sus luchas internas y entre partidos por arrebatarse entre ellos las migajas del poder, la corrupción y sus prebendas, los tienen entretenidos, alucinados e insensibles.


Los dueños del dinero han sacado sus capitales y se están preparando para de la debacle que viene, sacar el mejor provecho con la menor inversión por arriesgar, pareciera ser su atávica consigna. Empresas pobres y empresarios ricos. La alimentación, la salud, la educación y la organización social están dando sus últimas patadas de ahogado. El sistema ya dio de sí y se está desmoronado. Pareciera que a nadie le importa. Los políticos parecieran gusanos purulentos y nauseabundos dándose un festín sobre el cadáver del sistema.


Lo mismo sucedió en 1810 y en 1910. Ante la presión de grandes injusticias estructurales y la incapacidad del sistema por ofrecer oportunidades a las mayorías, la explosión social es provocada por intereses poderosos que “usan” el estado de crispación para obtener mayores ganancias políticas y económicas. Se usa el descontento del pueblo para provocar el estallido social y sacar ventajas individuales o de grupo.


Al Mercado y los dueños del dinero a nivel global, les conviene un país dividido y enfrentado en una lucha fraticida. Históricamente las facciones han buscado la ayuda y el reconocimiento del poderoso para vencer a sus hermanos a costa de entregar al pueblo, sus riquezas naturales y la soberanía.


Estamos frente a una crisis de grandes proporciones, como no hemos tenido después de la Revolución. No solo es por falta de crecimiento económico y pobreza material. Es también por una ausencia del Poder del Estado y un descomunal y creciente poder del Mercado. Es por el agotamiento de la vida política y “democrática”.


La corrupción e incapacidad de las instituciones de impartición de justicia. Así como las instituciones avocadas a propiciar el desarrollo económico y social, el planificado fracaso de la industria y comercio nacional, el planeado deterioro del campo, el sabotaje a la educación y la salud. Pareciera que en este país colonial, se alienta lo que se planea y se hace mal, y se boicotea todo lo que se planea y se trata de hacer bien.


Estamos frente a un estallido social, tal vez más grande que el de 1910, pero de manera diferente. A principios del siglo XX NO se tenía problemas alimentarios, ambiéntales, sociales y culturales como los que hoy se están viviendo. Cerca del 80% de los “mexicanos” no tienen lo suficiente para tener una vida decorosa. Lo grave es, que hoy resulta difícil saber ¿qué es una vida decorosa?


El consumismo y la enajenación han embrutecido al pueblo. Antes el pueblo era pobre, pero con pocas expectativas de consumo, se protegía en la fortaleza de sus tradiciones y costumbres. Ahora somos miserables con altas expectativas de consumo chatarra, la “cultura del pueblo” la dictan las empresas transnacionales a través de televisa y tv azteca.


Los problemas ambientales, producto de la voracidad y falta de responsabilidad social e histórica de nuestros políticos y empresarios nos han llevado a una tragedia ambiental de grandes proporciones de las que no se quiere hablar públicamente. Pero “mantener la vida”, esta en grave peligro en algunas partes de nuestro territorio. No solo las grandes ciudades, sino en los mismos bosques, selvas, cuerpos y mantos de agua, la destrucción y contaminación ha sido brutal.


El estallido social no será como en 1810 y 1910. No serán los ejércitos que lucharán en el territorio nacional con líderes e ideólogos. El estallido social será en las grandes ciudades. Será muy violento y fugaz. No serán “ejércitos o columnas guerrilleras”. El estallido social estará a cargo de miles de personas que no tienen trabajo, que no tienen qué comer, gente desesperada, resentida y muy enojada. Será sin líderes como Zapata o Villa, no será la anquilosada izquierda fragmentada y tradicionalmente enfrentada, con sus eternos lideres corruptos.


Los estallidos serán esporádicos, imprevisibles e incontrolables. Los malandrines, los chavos banda, los desempleados, los comerciantes ambulantes, los jóvenes que no tienen acceso a la educación ni al trabajo, los que no tienen ya nada que perder y que saquear una tienda o una casa será una oportunidad para “tener” o comer.


Serán estallidos violentos y momentáneos, estériles y pasajeros. Las “fuerzas del orden” no se darán abasto y la represión será violenta e indiscriminada. Atenco y Oaxaca fueron señales que no quisieron ver. Pero la descomposición moral que se vive en la sociedad en estos momentos tampoco se quiere ver. La cantidad de asesinatos, secuestros y robos por una parte; y por la otra, la cantidad de violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos por parte de las instituciones que, deberían darle seguridad, es verdaderamente alarmante.

El país se está deshaciendo y no queremos enfrentar la realidad. Los políticos y los ricos se encierran en sus burbujas blindadas y protegidas por dinero mal habido y ejércitos de guaruras, en las que “no pasa nada”.

Por otra parte, mucha gente mete la cabeza en el hoyo negro de la televisión para evadirse. Pero a muchos, “el destino ya los alcanzó”. Sea los empresarios secuestrados o con familiares muertos; o millones de personas que no tienen qué comer. El Apocalípsis ha llegado y no nos queremos dar por enterados.

viernes, 7 de agosto de 2009

TOTALITARISMO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN…Venezuela y México, las dos caras de la moneda.


El ser humano desde el inicio de los tiempos tuvo que unirse y organizarse para poder sobrevivir primero y después desarrollarse. Toda organización conlleva necesariamente jerarquías y con ellas el Poder. Fuera una pequeña banda de cazadores recolectores hasta un inmenso y poderoso imperio. Los egipcios, chinos o anahuacas, conformaron grandes organizaciones humanas con las que pudieron hacer sus maravillosas obras y trascender en la historia.

Así pues, podríamos afirmar que la organización social, que es fundamental y necesaria, conlleva el PODER. Esta facultad fue una gran responsabilidad y designio “divino de los dioses”. Responsabilidad porque tenía que velar por el bienestar, seguridad y desarrollo de su pueblo. Designio divino, en tanto tenían que guiar al pueblo para alcanzar la meta fundamental de todo ser y sociedad consiente, que es la de trascender espiritualmente o alcanzar la divinidad.

Con altibajos las organizaciones sociales del pasado a través de imperios, reinos, federaciones, etc., lograban llegar a puntos luminosos de su experiencia humana y otras tantas veces volvían a caer arrastrados por la estupidez humana. La lucha interior por ser “lo mejor de sí mismo”, tanto en lo individual como en lo colectivo ha escrito la historia de los pueblos del mundo.

En estas milenarias formas de organización siempre estuvo por encima de cualquier interés personal, el interés colectivo. Y generalmente cuando esto no se llevaba a cabo, significaban las grandes caídas o descalabros de los pueblos. Cuando un grupo se apoderaba del poder y lo usaba para privilegiar el interés individual antes que el colectivo, el resultado era un retroceso sociocultural e histórico.

Sin embargo, a partir del siglo XVI en que los “mercaderes” empezaron a emprender empresas de interés y beneficio individual, asociándose con los reinos europeos, comenzó en el mundo la privatización y globalización. Los mercaderes para el siglo XVII impulsarán el individualismo mercantil, intelectual y religioso. De esta manera nacerá “la ciencia occidental”, la masonería, el comercio con mayor fuerza y para el siglo XVIII el primer país del mundo, Estados Unidos, el primer Estado-nación de los mercaderes. Pero fundamentalmente se empezará a crear la noción de “la libertad, la individualidad, la iniciativa privada”, dándole mayor importancia social a la producción, comercio y consumo”. El “culto al Becerro de Oro” cobrará fuerza y se extenderá poco a poco por el mundo a base de invasiones para “liberar a los pueblos” e imponer la democracia de los mercaderes.

La lucha entre “el Mercado en contra del Estado” se inicia a partir de cambiar el sentido espiritual de la vida de los individuos y los pueblos, por un sentido material de atesoramiento y consumo. Poco a poco los “mercaderes” impondrán su visión del mundo y la vida. “Su libertad” estará por encima del derecho, interés y bienestar de la comunidad. La democracia será el instrumento por el cual podrá gobernar a los pueblos a través de una nueva clase. Los políticos nacerán como representantes de los intereses de los mercaderes, pero serán elegidos por los pueblos, propiciando la noción de que el individuo con “su voto” decide quien lo gobierna. La iniciativa privada será legal y moral. El comercio y la producción, así como el consumo serán el perímetro de la existencia del los individuos, las familias y los pueblos. Y todo estará sustentado en el “sagrado derecho de la LIBERTAD”.

El punto de esta reflexión es lo que está sucediendo en Venezuela y México en cuanto a los medios de comunicación. Mientras en Venezuela se está restringiendo el libertinaje informativo llevado al punto de la subversión en contra del gobierno legal y “democráticamente” establecido. En México sucede lo contrario. Los medios masivos cada vez tienen más poder y no tienen límite. Se están convirtiendo en un Estado poderoso dentro de un Estado cada vez más débil y acotado por el Mercado.

Estamos ante el choque de dos TOTALITARISMOS. El del Estado y el del Mercado. Los dos pretenden tener el PODER y el control del pueblo.

El Estado justifica el uso del poder en beneficio del pueblo y sus más elevados anhelos. El Mercado justifica el uso del poder para beneficiar a la economía y que con su crecimiento, se resolverán las necesidades sociales y se obtendrá la felicidad.

Es importante señalar que el desarrollo de la tecnología ha posibilitado que en casi todos los hogares del mundo exista una televisión y un radio. Este fenómeno jamás se había dado en los diez mil años de historia de la humanidad. Nunca antes un pueblo había podido escuchar al mismo tiempo la voz del tirano. Nunca antes “los mercaderes” habían podido “hablarle” al subconsciente de todo un pueblo al mismo tiempo.

Lo cierto es que tanto en Venezuela como en México la televisión privada, no solo se ha dedicado abiertamente a defender sus posiciones de poder y su ideología, sino que en general en seis décadas han vulgarizado el idioma, relajado las costumbres. Han creado patrones culturales en donde la bajeza, la vulgaridad, el individualismo, el malinchismo, han dañado severamente los valores individuales, familiares y sociales. La televisión comercial embrutece, desinforma y alienta la ignorancia. Las televisoras son parciales y tendenciosas y atacan a quienes se oponen a su ideología e intereses. Son la voz del totalitarismo del Mercado. Eso es una realidad innegable en Venezuela y México.

En Venezuela se están cerrando radiodifusoras y canales de televisión que están en abierta oposición a un régimen nacionalista que trata de beneficiar, con muchos errores, a las mayorías desprotegidas. En Venezuela se está dando una guerra entre un Estado totalitario que busca el bienestar del pueblo y el Mercado, integrado fundamentalmente por “los mercaderes internacionales”, sus mega empresas, los empresarios locales y la gente acomodada que ve con mucha preocupación que se esta atentando contra sus intereses, que históricamente y por generaciones, les ha permitido vivir muy bien a costa de la riqueza del Estado (petróleo) y la explotación de un pueblo ignorante, como pasa en la mayoría de países del mundo incluido México.

En nuestro país las dos grandes empresas televisivas tienen a los funcionarios como empleados y al Estado totalmente acotado y disminuido por su poder de comunicación, enajenación y penetración en las masas. Lo que no pasa en la televisión no sucede en la realidad. Pasan por encima de la ley y “doblan” a todo mundo. Quien educa, forma, informa, crea la opinión pública, los modelos culturales y lanza candidatos o los destruye, son los dueños amafiados de las corporaciones del negocio de la comunicación. La caída de López Obrador y el surgimiento del primer presidente televisivo que tendrá México, es un hecho irrefutable. En efecto, Enrique Peña Nieto será el próximo pre$idente de la mega corporación “XHTV Méx-Company Limited” y será el opuesto a Hugo Chávez.

Dos verdaderos dictadores, el Estado y el Mercado. ¿Cuál de los dos es el mal menor? Usted, amable lector…qué opina.

domingo, 26 de julio de 2009

¿Por qué en E.U. nunca puede haber un golpe de Estado?


Sencillamente porque en el territorio norteamericano no hay una embajada de E.U. Todos los golpes de Estado que se han dado en el continente han sido planeados y dirigidos desde las embajadas de E.U.

Cuando un gobierno democrático no le conviene a los intereses económicos, comerciales y políticos de “los mercaderes” de Wall Street, inmediatamente se echa a andar la maquinaria golpista más efectiva del mundo, La CIA.

En Honduras el golpe de Estado fue planeado y ejecutado por la embajada de las barras y las estrellas, por supuesto con la aprobación de Hilary Clinton. La razón, el presidente Zelaya estaba estrechando lazos con el presidente Chávez y la pandemia nacionalista y antiimperialista esta creciendo, y eso el garrote del Tío Sam no lo va a permitir.

El punto es que como se ve, “La democracia de los mercaderes” funciona solo cuando conviene a los intereses del Mercado, pero cuando el pueblo y su gobierno pretende hacer algo que atenta contra los sacrosantos intereses del Becerro de Oro… los soldados se encargan de poner las cosas como deben de estar. Más nada.

Honduras no es muy diferente de Guatemala o México, países donde gobiernan desde principios del siglo XIX, cúpulas de poder de criollos con una mente pequeña, subdesarrollada e incapaz. Han sido los capataces del capital foráneo estos dos siglos y solo han creado más injusticia, pobreza y violencia.

Somos países bananeros, no por sus trabajadores y sufridos pueblos, no por ser pobres en recursos naturales, no porque no existe inteligencia y capacidad en los pueblos.

Somos países bananeros por los criollos corruptos, ineptos y acomplejados que nos gobiernan. Los mestizos y menos los indígenas no han podido llegar al centro de las cúpulas criollas que detentan el poder y que, como vemos en Honduras, se pelean el poder entre unos y otros.

Lo mismo pasa en México en donde conservadores y liberales, centralistas y federalistas, monárquicos y republicanos, panistas y prisitas-perderistas se la han pasado luchando por el poder, en medio de la corrupción, la entrega de la patria y la incapacidad para gobernar-administrar.

La ideología criolla es el cáncer de nuestras democracias patito de los seudo-mercaderes-bananeros de América Latina.

sábado, 25 de julio de 2009

DESPERTAR HUMANO


La historia de la civilización humana apenas tiene 10 mil años de antigüedad. De este periodo de tiempo los seres humanos vivimos libres del yugo de “Los Mercaderes” y su obsesión por el dinero aproximadamente 9800 años. En efecto, Egipto, Mesopotamia, China, India, México y la Zona Andina tenían milenios de desarrollo humano sin el dominio de “los mercaderes”. Los proyectos sociales estaban dirigidos, por diferentes caminos a la trascendencia espiritual de la existencia. Dios, lo divino y lo sagrado ocupaba todo del tiempo y la energía de los individuos, las familias y los pueblos. Entre la luz y la oscuridad, entre guerras y ambiciones por el poder y dominio, en general los pueblos tenían sus grandes metas existenciales en armonizar con “la divinidad suprema”.

Sin embargo, a partir de 1776 que nace la nación de “los mercaderes”, las cosas en este planeta comenzaron lentamente a deteriorarse. Fundamentalmente porque el fin supremo de la sociedad de “los mercaderes” es la apropiación de la riqueza del planeta a partir de la explotación de los seres humanos y la depredación de los recursos naturales.

Lentamente se impuso una nueva religión totalitaria, fundamentalista y excluyente, que ha venido minando la espiritualidad y sacralizad de la vida de los pueblos del mundo. “El culto al Becerro de Oro” ha venido erosionado los valores perennes de las personas, las familias y los pueblos y todo se ha reducido a la ambición de poseer dinero a cualquier precio. La conciencia de la dimensión espiritual del mundo y la vida se ha ido agotando y como en un páramo de desolación, hoy vive mucha gente en el espejismo de la felicidad conseguida con el dinero, el consumo, la modernidad y la tecnología.

La exterminación de la espiritualidad de los pueblos se ha convertido en una acción permanente y sistemática a través de los múltiples y poderosos medios que poseen “los mercaderes”. Los medios masivos, el poder político y económico están al servicio de los intereses más oscuros de la humanidad. El objetivo es enajenar, embrutecer e insensibilizar a la humanidad para poderla dominar y manjar como “zombis individuales e individualistas”. Esclavos de “los mercaderes”, viviendo para trabajar, comprar, pagar y ver televisión. Más nada, como artículos desechables son reemplazables, intercambiables y desechables.

Los mercaderes primero establecieron su poder en Venecia, después en Londres y ahora Estados Unidos. En 1776 nace el proyecto abierto de dominación global y embrutecimiento general de la humanidad. Se crean los “países” como zonas comerciales diferenciadas, se inventa la democracia como instrumento con el que gobiernan “los mercaderes” con el aval de los pueblos engañados con el “supuesto” de que, ellos pueden elegir su destino y a sus gobernantes por medio del voto. La historia nos demuestra lo contrario, desde la sangrienta Revolución Francesa alentada y financiada por “los mercaderes”, los pueblos en la democracia permanentemente están en una lucha fraticida por el Poder, entre fraudes, corrupción, demagogia, simulaciones, crímenes, represión y golpes de Estado, “los mercaderes” mantienen entretenidos y enfrentados a los ciudadanos, haciéndoles creer que: “LA DEMOCRACIA ES PERFECTA, quienes fallan son los hombres”. Pero la verdad es que la democracia esta planeada para que los pueblos jamás lleguen a consensos, porque entre más fragmentada y dividida esté, más débil y vulnerable es.

En efecto, ese ha sido el Caballo de Troya con el cual los mercaderes han podido entrar y destruir las milenarias formas de gobierno y organización social de los pueblos del mundo, así como sus más nobles ideales. Se ha hecho pensar que el desarrollo humano es lineal y que “La Democracia” es el punto más elevado de gobierno de los seres humanos.

Totalmente falso. Jamás los pueblos del mundo habíamos vivido un imperio tan totalizador, déspota, asesino e inhumano como el de “los mercaderes”. Entre otras cosas porque jamás había sido un imperio de dimensiones y alcances globales, no se había contado con la tecnología, las comunicaciones, así como con la producción de riqueza como existe hoy en día.

Los individuos que buscan honestamente cambiar el rumbo catastrófico a través de la democracia y la política, sea creando nuevos partidos o nuevas ideologías, lo único que están haciendo es alimentando y recargando el sistema. Los que pretenden cambiar el mundo por medio de las armas a través de insurrecciones armadas o guerra de guerrillas, también están contribuyendo a darle vida y fuerza a la dictadura del Mercado. La historia nos dice que han existido muchas contiendas políticas y muchas guerras fraticidas y todo cambia para seguir igual. El sistema solo se fortalece y se mejora.

Solo se requiere despertar y abrir los ojos del alma y la conciencia del Espíritu para darnos cuenta de que estamos totalmente engañados y ciegos. Que el culto al Becerro de Oro, la modernidad, la tecnología, el consumo, el individualismo, han sido un gran engaño, una nefasta mentira, que nos ha dejado desolados, indefensos, frustrados, insensibles y vacíos.

Necesitamos salvar a la Tierra de esta catástrofe ESPIRITUAL, que materialmente se expresa en la contaminación ambiental, en la destrucción de la naturaleza, en la desolación y embrutecimiento social, en la creciente miseria humana. Para salvar a la Tierra, como hijos de ella, primero necesitamos salvarnos a nosotros mismos.

Pero esa lucha es interior e individual, intransferible. Consiste en “un darse cuenta” encajado en lo más profundo de nuestro corazón. Darnos cuenta a partir de despertar nuestra conciencia de que lo verdadero, real y cierto en este mundo, ni se ve ni se toca. Que el mundo material es solo un espejismo en el que se manifiesta la omnipresencia del Espíritu.

Darnos cuenta de que somos finitos, que nos vamos a ir de este espejismo llamado realidad y que lo único que cuenta es la oportunidad de haber estado aquí, en este tiempo y en este espacio, con este cuerpo y con estas condiciones y frente a la maravillosa oportunidad de trascender espiritualmente.

Esta es la verdadera sabiduría, el gran tesoro y la maravillosa oportunidad. Por eso los pueblos originales y milenarios llegaron a este sencillo y portentoso conocimiento. Somos seres espirituales trabajando (aquí y ahora) el plano material. Eso es todo. Esa es la parte luminosa del mundo y la vida…la verdad. Esa lucha es contra la oscuridad, contra “la fuerza de gravedad que arrastra a nuestra materia a los abismos de la estupidez y la irresponsabilidad existencial.

El mundo oscuro y falso es el de “los mercaderes”. La democracia, la modernidad, el consumo, el dinero y el Culto al Becerro de Oro es la mentira, la corrupción, la falsedad.

No se trata de negar “la realidad del mundo de la materia”, ni de sobrevalorar el mundo del espíritu. Ambos son opuestos complementarios que se apuntalan a sí mismos y se deben mutuo equilibrio. La anulación de cualquiera de los dos es la anulación total. El desafío es la búsqueda del equilibrio entre el mundo del Espíritu y el mundo de la materia.

El futuro de los humanos esta en nuestro pasado. Se requiere “descubrir” el pasado luminoso de lo humano en los diez mil años de vivir en sociedad. Se requiere hacer una nueva lectura del pasado antiguo y encontrar en él los valores, principios y sentimientos inalterables en el tiempo y en el espacio.

Abrir los ojos a lo verdadero y trascendente, como seres mortales y concientes. Darnos cuenta del engaño y verdadero poder de “los mercaderes”, y del daño que han hecho a la humanidad y a la Tierra. Entender que estamos viviendo los más oscuros momentos de la historia humana y que solo con la luz de la conciencia del Espíritu podremos vencer a la fuerza de “los mercaderes” sustentada en la enajenación y el embrutecimiento.
La Luz es más poderosa que la oscuridad. Es hora de despertar.

sábado, 4 de julio de 2009

EL VOTO NULO


Los votos son el aval del pueblo, que la clase política y el sistema colonial necesitan, para que se gobierne a favor de los intereses de los dueños del dinero.

La “democracia electorera” es una farsa que los adoradores del Becerro de Oro inventaron para dominar y dirigir a los pueblos a partir de una clase parásita llamada “políticos”.

En efecto, en 1776 nació en Estados Unidos este perverso engaño, montado en la ficción que “el pueblo se puede y de debe gobernar a sí mismo”. Pero la realidad histórica nos dice lo contrario. Cuando los pueblos han votado por un candidato que no representa los intereses del poder económico, aunque gane en las urnas, el sistema con toda su poderosa maquinaria, que va desde los medios hasta el golpe de Estado, cambian la decisión popular.

En México, lo hemos visto desde José Vasconcelos, pasando por Cuauhtémoc Cárdenas y recientemente con López Obrador. El sistema colonial de explotación requiere del voto para validar su operación corrupta de explotación, sometimiento y enajenación del pueblo. La democracia funciona “a medias”, como en Estados Unidos, cuando pueblo y gobierno tienen el mismo interés… “adorar al becerro de Oro”.

Por esta razón el gobierno, los partidos políticos, la clase política, la iniciativa privada, los medios masivos de comunicación, las iglesias, las corporaciones sindicales, la farándula, los deportistas profesionales, los intelectuales y artistas orgánicos, todos claman en contra del VOTO NULO. Por que representa el tácito rechazo, dentro del juego perverso democrático, a la farsa de los partidos, los candidatos y el poder establecido.

Sorprende esta campaña en la que “extrañamente”, los supuestos enemigos se ponen de acuerdo, para que la gente no anule su voto. Nadie dice nada de que más del 60% de la población, que debe sufragar, generalmente no lo hace.

En efecto, la democracia es ilegal e inmoral, pues “sí es el gobierno de las mayorías”, LA MAYORÍA DEL PUEBLO NO VOTA. La mayoría se abstiene, sea porque no cree, por desengaño, por hastío, porque ha aprendido que “ellos” no eligen a los candidatos, “ellos” y sus necesidades y aspiraciones no son tomados en cuenta por los elegidos en el ejercicio del poder, porque sabe que todos los partidos en el poder hacen trampa y actúan fuera de la ley en sus campañas, porque han aprendido que cuando los elegidos llegan al poder, solo luchan por las canonjías de grupo y de partido, y que el pueblo es olvidado. Sea como fuere, el pueblo bien sabe amargamente que voto por quien vote, gane quien gane, EL PUEBLO SIEMPRE PIERDE.

¿Quién entonces vota? En general, la gente que para vivir o medio vivir, está comprometida con el corrupto sistema en cualquiera de los partidos. Desde el que lo dejan entrar a la dependencia a bolear zapatos o lo dejan vender en la calle, pasando por los burócratas y sindicalistas borregos, hasta ese 15% de “mexicanos” dueños de este país que hacen excelentes negocios con el presupuesto. Y por supuesto, la gente ignorante o ingenua que cree en todo este complejo andamiaje de mentiras y verdades a medias.

Pero el punto es, ¿por qué tanta preocupación por el voto nulo? Por qué les preocupa tanto que la gente vaya a las casillas y deposite su descontento en una boleta, sí de todas formas voten por quien voten, estarán en el poder la misma gente corrupta de cualquiera de los partidos.

Por qué TODOS se ponen de acuerdo en censurar que el ciudadano arto de tanto gasto inútil, de tanta verborrea demagógica, de tanta bajeza y enfrentamiento estéril, vaya a la urna y demuestre su descontento de una manera ciudadana. ¿Por qué?

Lo que es bueno para el pueblo, es malo para sus explotadores y vividores. Lo que es malo para los explotadores y vividores es bueno para el pueblo.

Los mercaderes del mundo nos han engañado en los últimos 233 años, haciendo creer a los humanos que la “democracia” es la mejor forma de gobernar a los pueblos. Sin embargo, la democracia, la modernidad y el fundamentalista culto al Becerro de Oro, nos han llevado a la peor crisis planetaria de nuestra historia.

martes, 30 de junio de 2009

LOS CULPABLES DE LA GUARDERÍA ABC DE HERMISILLO


Es un hecho indignante la muerte de los 48 niños en la guardería subrogada del IMSS en Hermosillo. La tragedia es inadmisible bajo cualquier punto de vista. Pero la realidad nos dice que es lo común en nuestro país.

Se clama justicia. Los medios, los políticos y los gobiernos pretenden capitalizar esta desgracia para sus intereses. Se piden culpables y el pueblo pide “venganza”. Pero, …¿quienes son los culpables? ¿Los empleados mal pagados? ¿Los dueños que tienen los permisos y las supervisiones aprobadas? ¿Los funcionarios menores? ¿El Delegado o el Director del IMSS? Simples piezas de un sistema. ¿Santiago Levy, que en su calidad de Director del IMSS creó las guarderías subrogadas? O el Estado Mexicano. O todos los mexicanos que hemos permitido el modelo económico que ha hundido al país y beneficiado a muy pocos.

El modelo económico ha condenado a los pobres a ser más pobres, al Estado a reducirse al máximo y le ha abierto totalmente las puertas al Mercado, para que maneje el país como una maquiladora, en dónde la clase política juega el papel de capataz. La implantación irracional del modelo neoliberal en base a un pantano de corrupción histórica, muestra en todos los ámbitos de la vida nacional un dramático retroceso en los índices de bienestar, crecimiento y desarrollo. El país se ha empobrecido, el pueblo se ha depauperado, la naturaleza se ha contaminado, para que las empresas trasnacionales y un puñado de criollos se hagan inmensamente ricos.

¿Quién es el culpable del asesinato de los niños de Hermosillo? El modelo económico y los mexicanos que lo hemos aceptado sumisamente, sin exigir los derechos que supuestamente tiene una sociedad moderna y democrática. México, desde esta perspectiva sufre las consecuencias de una tiranía despótica y deshumanizada. La dictadura del Mercado. El “modelo económico” implantado desde 1521 no beneficia al pueblo.

Cada niño cuesta mensualmente en una guardería del IMSS más de siete mil pesos. Santiago Levy “inventó” las guarderías subrogadas, en las que el Estado a través del IMSS, convierte una responsabilidad en un negocio para los funcionarios, parientes y amigos. En efecto, las guarderías subrogadas reciben dos mil quinientos pesos por niño, casi cinco mil pesos menos que las del IMSS, con ese dinero, tienen que dar “un servicio”, poner infraestructura, pagar personal y sobre todo, tener ¡una ganancia¡

Y ese es el punto. Sabemos que todos “los negocios” de los funcionarios-empresarios de los tres niveles de gobierno cuentan con todo el apoyo y “comprensión” para salvar…“pequeños detalles” de seguridad, equipo, mantenimiento, capacitación, personal, dirección y control.

Sí en este momento se aplicara estrictamente la ley a todos los negocios de los funcionarios-empresarios, le aseguro que casi la mayoría tendrían que cerrar por incapacidad de dar un buen servicio o ofrecer un producto de calidad y por no contar con normas de seguridad. Se lo aseguro, porque estos niveles ni siquiera los tienen las instituciones gubernamentales que ofrecen servicios al pueblo, como son salud, educación y transporte, por citar tres ejemplos.

Pero también esto sucede en la indicativa privada, en donde las empresas que cuentan con respaldo político, sean nacionales o internacionales evaden cínicamente estas responsabilidades y las que no tienen el respaldo político lo hacen a través de la corrupción. La tragedia de Pasta de Conchos en Coahuila, es solo una muestra reciente. De esta manera, el pueblo, los trabajadores y sus hijos, vivimos en la total indefensión frente a la voracidad y la corrupción de los operadores del modelo económico neoliberal, tanto en el sector público como en el privado.

¿Quién es entonces el culpable del asesinato de los niños mártires de Hermosillo? El modelo económico y los mexicanos que lo hemos aceptado sumisamente.

domingo, 28 de junio de 2009

Guardería ABC de Hermosillo, un crimen de Estado.


Los criollos en el poder se cubren unos a otros. El costo mensual de un niño en una guardería del IMSS es de más de siete mil pesos. El señor Santiago Levy Algazi pensó que era mejor negocio subrogar las guarderías para que “particulares” hicieran jugosos negocios –todos ganan- en el gobierno.

De esta manera los hijos de los trabajadores serían atendidos por empleados mal pagados, sin capacitación y con instalaciones sin las condiciones de bienestar y seguridad requeridos, pero a un costo de dos mil quinientos pesos por niño. Ganando el IMSS que se ahorraría miles de pesos por niño y ganado “los particulares”, entiéndase: funcionarios, sus parientes y sus amigos. Gran negocio en todo el país a costa de la responsabilidad del Estado Mexicano de proteger y asegurar el bienestar de los hijos de los trabajadores. El águila protectora, símbolo del IMSS, se convierte en un zopilote de muerte por el neoliberalismo.

Ahora el señor Daniel Karam Toumeh, judío igual que Levy Algazi, cubre las huellas de los criminales y de la red de abusadores en todo el país, al esconder los nombres de todos los propietarios de las guarderías subrogadas de México.

La tragedia de la guardería ABC de Hermosillo es un crimen de Estado. Los criollos en el poder desde 1821 han hecho de este país, su gente y sus recursos naturales, una fuente al parecer, inagotable de riqueza para unos cuantos.

Cuarenta y ocho niños muertos, que estaban bajo la custodia del Estado Mexicano, son una afrenta para el pueblo de México frente al gobierno criollo.

Porque los criollos en este país, “su país”. Tienen sus propias guarderías, escuelas, centros sociales, clubes deportivos, templos y exclusivas zonas habitacionales, perfectamente vigiladas y separadas del populacho. Esta tragedia no puede darse en guarderías de hijos de los criollos. Sí los niños muertos fueran israelíes, libaneses o españoles, seguramente el asunto sería tratado de otra manera. Todo el peso de la ley y todas las instituciones del Estado estarían tras los culpables.

La muerte de estos cuarenta y ocho niños es una afrenta al pueblo, y un crimen de Estado.

sábado, 6 de junio de 2009

ANULAR EL VOTO ....La tormenta que derramó el vaso.


Cada día más gente se da cuenta en todo el mundo, que la “democracia electorera” es el engaño más pernicioso con el que los dueños del dinero, “los mercaderes”, gobiernan los pueblos en favor de sus perversos intereses, a través de sus “empleados-títeres” llamados políticos.

Efectivamente, en México, cada día las grandes masas llamadas “pueblo”, se ven más pobres, con más dificultad para tener un trabajo, cada día se reducen o pierden las prestaciones laborales, el costo de la vida se encarece, el Estado no solo los abandona, sino se pasa abiertamente del lado de los poderosos grupos empresariales. El Estado ha asumido una posición de esquirol o antimotines de los intereses de los ricos del mundo.

Ante las próximas elecciones, ha empezado a surgir un movimiento ciudadano de carácter espontáneo para que, el ciudadano común, anule su voto como rechazo al sistema político que nos gobierna. Es el único recurso que tiene, pues “la mafia institucional” no lo permite tener “candidatos ciudadanos”.

La única forma que tiene el ciudadano común de decir “ya basta” a tanta ineptitud, corrupción y cinismo, de toda la clase política que se ha apropiado del BIEN COMÚN más valioso del pueblo, que es SU GOBIERNO, es anular su voto y no “legalizar” un sistema explotador del pueblo, de cualquiera que sea el color del partido que este en el poder.

En efecto, a los mercaderes y sus empleados, los políticos, se les olvida que “EL GOBIERNO” le pertenece al pueblo. Es el “bien común” más preciado porque con él, se asegura el bienestar, desarrollo y destino de la Nación.

El problema surge cuando un puñado de sátrapas, se adueña del gobierno y ponen a trabajar en él a sus empleados. Las elecciones solo son la manera en que el pueblo valida a los “empleados” de los mercaderes, y cree que con esta acción es libre y se autodetermina su destino. Totalmente falso.

El IFE trata de hace creer al pueblo (con los miles de millones de pesos gastados en publicidad) que con su participación en las elecciones (votando y siendo funcionario de casilla), esta cumpliendo con una “acción ciudadana” que le asegura bienestar y futuro, para él, su familia y su comunidad. Pero eso, como se ha visto, es totalmente falso. Además, con nuestro dinero pagan costosas elecciones fraudulentas, pues todos hacen trampa contra todos. Los que votan solo aseguran trabajo bien pagado a la burocracia electorera. Espléndidos salarios, gratificaciones y bonos a los empleados de los mercaderes que trabajan como: presidentes, diputados, senadores, y por supuesto, mantener y legalizar el poder de los dueños del dinero. El sistema esta inmerso en la corrupción desde su base.

En primer lugar, los partidos son instituciones corruptas, que luchan internamente y externamente por el poder: la ideología, los valores, el pueblo, la Nación, no les interesa. En segundo lugar, los candidatos los ponen los que tienen el poder, es decir, el dinero. Por esta razón la gente decente y honorable no se mete en política. La política se sustenta en la corrupción y la demagogia. Corrupción, porque para ser candidato tiene que estar “muy bien apoyado” con influencias en el poder político y “con dinero” para pagar los altos costos de las campañas. Demagogia, porque los candidatos prometen defender los intereses de los votantes, pero cuando son elegidos, obedecen ciega y mansamente a los intereses de quienes los pusieron verdaderamente en el poder.

La democracia es la manera “legal” en la que los dueños del dinero someten “un bien público” a favor del “interés privado”. Anular el voto es demostrarle a los dueños del dinero que no nos engañan. Que la democracia es un perverso mecanismo para someter a los pueblos a los intereses mezquinos de la iniciativa privada, local y foránea.

No solo basta decir no a esta farsa, que malignamente pone a luchar a hermanos contra hermanos por un poder ilegítimo. Se debe pensar cuál puede ser una forma de gobierno y administración para lograr el bienestar, la justicia y el desarrollo de toda la sociedad. Nos han engañado con el dogma de que “la democracia es la mejor forma de gobierno”. La pequeña historia de la democracia electorera que nació apenas en 1776 con la creación de Estados Unidos, en poco tiempo ha llevado al planeta a un crisis mundial, no solo por la injusticia en el reparto de las oportunidades y la riqueza, sino por la estúpida forma de depredar la naturaleza y enajenar a los seres humanos en un consumismo suicida y estéril.

Tal vez, sería muy interesante buscar en la milenaria experiencia humana, antiguas formas de gobierno que, sean más humanas, justas y que propicien un desarrollo biófilo del mundo y la vida. Debemos de romper el paradigma.

sábado, 2 de mayo de 2009

LAS PERTURBACIONES DE LA INFLUENZA... "Y OTROS MALES".


Varios elementos perturbadores salen a la luz por la “contingencia de la influenza humana”. En primer lugar el grado de pobreza en que vive el pueblo de México. Pese a toda la publicidad y cifras maquilladas, el pueblo de México esta sufriendo una severa crisis que lo ha llevado a tener alimentación de hambruna, encubierta por alimentos chatarra de las empresas trasnacionales. No solo es la influenza, tenemos enfermedades de la pobreza y la ignorancia como es la diabetes, que esta causando estragos apocalípticos. Por lo que, sólo en México, “la influenza humana” produce víctimas mortales.


Pero también podemos observar los patéticos resultados de la política económica y científica de los gobiernos neoliberales que destruyeron y desmantelaron la industria farmacéutica nacional. La nación ha sufrido una criminal política de extinción de la industria nacional a favor de las empresas trasnacionales, no solo en el campo de los laboratorios. Las industrias nacionales que en su día fueron competitivas a nivel internacional o ha sido vendidas o han sido borradas del mapa con la complicidad de los apátridas funcionarios que están al servicio de sus intereses.


Por consiguiente, la inversión en educación e investigación ha sido el blanco permanente de los intereses supra nacionales, tanto de empresas como de gobiernos. El afán privatizador de la educación de los gobiernos neoliberales y el consiguiente saboteo a la educación pública, así como, el cese de apoyos y estímulos a la investigación científica ha convertido a México en dependiente de empresas trasnacionales y de gobiernos extranjeros. Por eso en este momento no tenemos ni siquiera un laboratorio propio de calidad para atender la contingencia de la influenza.


Es obvio, a la vista de cualquier persona pensante, que existe un protagonismo político sobre esta crisis, lleno de incongruencias, contradicciones y crasos errores. La influenza se ha convertido en un botín político. Se ve, no solo lo que dicen los gringos, “un Estado fallido”, sino una ausencia de Estado y gobierno, pero lo más lamentable, una ausencia de la sociedad civil.


A los mexicanos nos trata la televisión y los políticos como menores de edad con severos problemas de retraso mental. El problema no es la influenza, es la incertidumbre y el vacío de poder. El pueblo de México no tiene en quién creer. No tiene liderazgo y tiene mucha desconfianza. Elementos indispensables para someterlo aún más.


Lo perturbador de la crisis de la influenza, es comprender y dimensionar la enorme crisis del Estado y gobierno de México. Por lo que se ve, en México no existe un Estado de Derecho. Existen grandes fuerzas supranacionales con vergonzosas ingerencias en los asuntos vitales de la nación, que operan desde embajadas y desde el centro financiero de Nueva York. Poderosas bandas de delincuentes de cuello blanco que luchan por sus intereses económicos y políticos sobre el pueblo y el interés nacional. Carteles bien organizados en todo el país que divididos y enfrentados se destruyen por el poder político en el chiquero llamado “democracia electorera”. Corporaciones de empresarios armados que se dedican al productivo negocio del narco y el crimen. Todos ellos alimentados y fortalecidos por la corrupción, la impunidad y el imperio de la fuerza.


Abajo de todo esto se encuentra un inmenso pueblo ignorante y pobre, famélico, embrutecido, frustrado, resentido, que no cree en nadie ni en nada, indefenso, vulnerable y desesperado. Como una potente bomba de tiempo esperando el momento del estallido social.

miércoles, 29 de abril de 2009

Granjas Carroll de México…el huevo de la serpiente?


Desde el 25 de febrero y 24 de marzo se reportó, por la Agencia Municipal de “La Gloria” en Perote, Veracruz dos deseos de menores por el virus de la influenza porcina y las autoridades estales y federales no hicieron nada, porque protegen los intereses de una trasnacional llamada Granjas Carroll de México. En efecto, la trasnacional como todas las mega empresas no vienen a invertir sus capitales en industrias limpias y de avanzada tecnología. Granjas Carroll industrializa al cerdo y ha creado un foco de contaminación, que puede ser el origen de esta pandemia que amenaza al país y al mundo.


Y aquí volvemos al punto crucial entre sociedad-gobierno e iniciativa privada.


La iniciativa privada “lucra” sobre el bien común y el derecho comunitario. El hacer dinero está por encima de los derechos humanos, de la justicia y las leyes, de la salud, de la alimentación, de la educación, de la organización social, de la protección del medio ambiente, del bienestar de la humanidad y el planeta. Negocios son negocios.


“iniciativa privada mundial” (los mercaderes) ha venido ganado espacios de poder, tanto en los gobiernos como en las sociedades, El Mercado no tiene límites ni medida y nadie lo puede tocar o poner límites. La libertad de hacer negocios está por encima de todo, de todos y de cualquiera. Los gobiernos están para apoyar sus leoninas y deshumanizadas empresas criminales. Los gobiernos apoyan la privatización de las ganancias de estas empresas y socializan sus pérdidas.


La emergencia que estamos viviendo podría tener su origen en esta prepotente empresa que ha mandado acallar y encarcelas a los ambientalistas que pretenden exigirles medidas anticontaminantes para proteger la salud de los habitantes de La Gloria. Granjas Carroll de México al parecer cuenta con el apoyo y complicidad de los gobiernos de Veracruz y Puebla, y por supuesto con el Gobierno Federal.


La opinión pública debe estar VERDADERAMENTE INFORMADA.

lunes, 27 de abril de 2009

EL APOCALÍPSIS... en cadena nacional


Resulta muy sospechoso lo que hacen los políticos ante una crisis. Los políticos, que en general atienden los voraces apetitos de “los mercaderes” y que les dan “atole con el dedo” a los pueblos que, en el mejor de los casos, los han elegido, pues “el que paga manda”, por esto, los políticos obedecen dócilmente a los intereses privados en vez de defender el interés público.

Como las democracias son instrumentos cada día más débiles para gobernar a los pueblos, pues éstos, insistimos, día a día, acto tras acto, declaración tras declaración, se dan cuenta que el interés privado esta sobre el interés público, que la iniciativa privada esta por encima del bien público, que el Mercado esta por encima del Estado.

Lo mismo que alentar la destrucción “terrorista” de las Torres Gemelas para validar un gobierno ilegitimo al servicio de los mega capitales trasnacionales y oficializar “La guerra al terrorismo” (mega negcio). Que declarar una “guerra contra el narco”, (sin tomar en cuenta al Poder Legislativo) para legitimar un gobierno que en el mejor de los casos, posee el 0.56 % de “credibilidad democrática electorera”. Los gobiernos democráticos nacidos para servir a “los mercaderes” hacen “teatro, maroma y circo”, para legitimarse y aparentar que están al servicio y protección de su pueblo.

Aunque el pueblo cada día sufren más, pues es más que evidente que no es así, y no es que “el pueblo” sea filósofo, economista o politólogo. Lo que sucede es que cada día a la gente de la calle de todos “los países democráticos”, le es más difícil encontrar trabajo, llevar lo básico para la subsistencia de su familia, tener acceso a una buena educación o a servicios de salud.

Que todo es un negocio y que él es la víctima final o como se dice de manera eufemista “el consumidor final”. Negocio es: la alimentación, la salud, la educación y la organización social a través de los carteles delictivos llamados “partidos políticos, gobiernos en sus tres modalidades” o el simple “esparcimiento” como es el deporte o las artes que son patrimonio de las televisoras. Los negocios son los negocios y lo que importa realmente no es satisfacer al cliente sino quitarle su dinero.

Efectivamente, por la ausencia de VALORES, vivimos los tiempos del “espectáculo”. Así los políticos se la viven en el “espectáculo” y se han convertido en “estrellas” de la televisión y la radio. Verdaderos protagonistas que se la viven en “las declaraciones” y recientemente en “las cadenas nacionales”. La república televisiva, más nada, como dice el maestro Monsivaes, “lo que no pasa en la televisión no sucede en el país”.

Con la falta de credibilidad que tiene el sistema democrático y sus “protagonistas” llamados políticos, resulta que el ciudadano común no sabe qué pensar de las terribles noticias y las impresionantes declaraciones que dan, desde el Presidente de la República hasta los candidatos de la próxima contienda electoral, frente al virus de la influenza.

La verdad el pueblo esta solo. No sabe sí se le esta atemorizando para ganar una posición política de un gobierno a la baja en credibilidad o en verdad, esta frente a una catástrofe apocalíptica. No sabe si “nuevamente” creer o si es “más de lo mismo”.

No cabe duda que los cuatro jinetes del Apocalipsis son: Los políticos, la política y “la democracia”. Los “mercaderes”, el dinero y el culto al Becerro de Oro”. Los medios masivos especialmente la televisión y la radio. O el vacío existencial y la pérdida de la conciencia espiritual del mundo y la vida.

Pobres de nosotros, tal lejos de Dios y en manos de los adoradores del becerro de Oro.